Reseña Histórica

La contribución de valorización se estableció en Colombia desde 1921 por la Ley 25, y tiene en términos regulatorios un marco jurídico desarrollado desde la constitución nacional artículo 82 y  338, el Decreto 1604 de 1966, y el Decreto Ley 1333 de 1986 para los municipios, dadas las competencias  para imponer tributos en su jurisdicción.

La Ley 25 de 1921, creó el “Impuesto” de valorización, y autorizó gravar las propiedades raíces que se beneficiaran con la ejecución de obras de interés local, haciendo énfasis en obras de desarrollo rural, que eran las más urgentes en esa época”.

Desde el año 1966 con el Decreto-Ley 1604, artículo 1º, que luego fue acogido como legislación permanente por la Ley 48 de 1968, se estableció el estatuto orgánico para la contribución de valorización nacional, allí se unifica la denominación de la tipología de tributo bajo el nombre de contribución de valorización y se extiende la potestad de cobro a todas la entidades que ejecuten obras (nación, departamentos, municipios, distrito), así como el tipo de obras que pueden ser objeto de cobro, para el que se generalizan a todas las obras de interés público local.

La Constitución Política de 1991 estableció la posibilidad de que las entidades que generan beneficios en los inmuebles por mayores aprovechamientos generados por la realización de obras o decisiones administrativas, participen de los beneficios que el propietario del suelo obtiene; así mismo, en el artículo 82, se establece claramente el deber que tienen las entidades públicas para participar en la plusvalía causada por las acciones urbanísticas que estas lleven a cabo.

Hace más de cincuenta años Armenia tuvo una oficina de valorización modelo. La redacción de su estatuto la hizo el abogado antioqueño Alberto Fernández Cadavid, persona experta en el tema, y permitió la ejecución de obras que le cambiaron el rostro a la aldea y le dieron la apariencia de pequeña ciudad. Con ese instrumento se ejecutaron obras como la Avenida 19 de Enero, la Avenida Bolívar, el Parque de los Fundadores, la ampliación de las carreras 14 (Calle Real) y 16, lo mismo que la calle  ¿¿¿¿¿. En esa época, la oficina de valorización era la más importante, por su presupuesto y por sus obras.

No obstante, esa cultura y capacidad de los cuyabros para impulsar con los mismos beneficios que las obras generan en la propiedad inmueble, no se volvió a usar, y hoy sabiendo la gran potencialidad que genera para la ciudad estas obras y los beneficios que ella reportara en la ciudadania, se está redescubriendo para beneficio del crecimiento de la ciudad la aplicación de esta equitativa herramienta de financiación.